Cada diciembre, el doble sueldo o bono navideño llega como un respiro muy esperado: una oportunidad para aliviar tensiones financieras acumuladas durante el año. Sin embargo, esa sensación de abundancia puede evaporarse rápidamente si no tenemos una buena planificación. Entre las compras impulsivas, los encuentros con familiares y amigos, y los compromisos sociales que asumimos en estas fechas, ese dinero extra puede desaparecer tan rápido como llegó.
La planificación financiera es importante en cualquier etapa de la vida, ya que en nuestro día a día nos vemos en la necesidad de tomar constantemente decisiones financieras. Al organizar nuestras finanzas, dependiendo del momento en que nos encontremos, podemos tener metas y prioridades distintas; sin embargo, es posible que en ocasiones no consideremos la preparación para el retiro como prioridad, ya sea porque pensemos que somos muy jóvenes o por la creencia de que contamos con una pensión como única alternativa. No obstante, existen otras soluciones y medidas que podemos ir tomando para prepararnos. Te ofrecemos algunas recomendaciones para enfrentar los retos que trae consigo la etapa del retiro.
Todos los agentes de la economía tenemos compromisos y obligaciones a corto plazo. Así como las familias tienen que cubrir su alimentación, la educación de los hijos, las facturas del hogar y demás, las empresas deben pagar los salarios, la renta o servicios de un local y cumplir con el pago de impuestos. Para todos es de suma importancia contar con activos convertibles en efectivo, que nos permitan hacer frente a estas obligaciones.
Las dificultades son parte del trayecto de la vida, las cosas no siempre salen a la primera y no hay nada malo en equivocarse, siempre y cuando se tenga la disposición de corregir el error luego de identificarlo. El aspecto financiero no es la excepción. Cuando se trata de manejar préstamos o tarjetas de crédito debemos tener un cuidado especial para no caer en malos hábitos, como la falta de planificación o el consumo por encima de nuestra posibilidad de pago. Es importante evitar entrar en un ciclo negativo de deudas y compromisos financieros difíciles de afrontar, que se verán reflejados en lo que llamamos historial crediticio.
Si bien es cierto que tanto la clasificación regulatoria como el score crediticio son un reflejo o referencia de tu perfil de crédito e inciden en qué tan atractivo eres para que las entidades de intermediación financiera (EIF) puedan ofrecerte un producto, no es menos cierto que te puede surgir la siguiente duda: ¿Por qué no mejora mi score, aunque tenga la mejor clasificación regulatoria posible? Para responder a esta inquietud, primero tenemos que comprender los componentes de ambos indicadores y sus diferencias.
La Navidad es una época mágica, llena de alegría y festividades, sobre todo para las dominicanas y dominicanos, que nos caracterizamos por ser sociables y alegres. Estos mismos festejos pueden presentarse como un desafío para nuestro bolsillo, si no realizamos una revisión previa.
Se puede definir como cheque a una orden incondicional de pago, emitida por una persona física o jurídica (el librador), para que el banco o entidad de intermediación financiera (el librado) entregue una cantidad determinada de dinero a otra persona (el beneficiario).
Si tienes deudas, seguramente pagarlas es una de tus principales prioridades. Es natural, pues ¿quién no desea liberarse de este tipo de compromisos? Al momento de tomar un préstamo, acuerdas con tu entidad el tiempo que tardarás en pagarlo o la vida del préstamo. En base a ese período, al monto tomado prestado y a los intereses que apliquen, se fijará una cuota mensual.
Cuando se atraviesa por una situación económica difícil, muchas veces es un gran reto saldar las deudas acumuladas; sin embargo, no es algo imposible. Si te identificas con esta situación, debes saber que ahora es el momento preciso para decidirte a enfrentarla. Elaborando un plan de acción es posible salir adelante y poner en orden tus deudas.
El certificado de depósito es un instrumento de inversión ofrecido por las entidades de intermediación financiera, que permite un mayor retorno que las cuentas de ahorro. Los certificados se adquieren por un período determinado acordado con la entidad al momento de firmar el contrato. De ahí que también se le conozcan como “depósitos a plazo fijo”.