Cada diciembre, el doble sueldo o bono navideño llega como un respiro muy esperado: una oportunidad para aliviar tensiones financieras acumuladas durante el año. Sin embargo, esa sensación de abundancia puede evaporarse rápidamente si no tenemos una buena planificación. Entre las compras impulsivas, los encuentros con familiares y amigos, y los compromisos sociales que asumimos en estas fechas, ese dinero extra puede desaparecer tan rápido como llegó.
Todos los agentes de la economía tenemos compromisos y obligaciones a corto plazo. Así como las familias tienen que cubrir su alimentación, la educación de los hijos, las facturas del hogar y demás, las empresas deben pagar los salarios, la renta o servicios de un local y cumplir con el pago de impuestos. Para todos es de suma importancia contar con activos convertibles en efectivo, que nos permitan hacer frente a estas obligaciones.
El certificado de depósito es un instrumento de inversión ofrecido por las entidades de intermediación financiera, que permite un mayor retorno que las cuentas de ahorro. Los certificados se adquieren por un período determinado acordado con la entidad al momento de firmar el contrato. De ahí que también se le conozcan como “depósitos a plazo fijo”.
Si eres emprendedor o gran parte de tu ingreso depende de comisiones por ventas, es posible que te preguntes cómo hacer un presupuesto cuando tus entradas varían tanto entre un mes y otro. La buena noticia es que sí, es posible hacer esta planificación teniendo ingresos variables, aunque también es cierto que hay que tomar medidas de protección extraordinarias.