Internet ha revolucionado por completo la forma en que los prestadores de servicios y sus clientes se relacionan. La banca no es la excepción. De hecho, la tecnología permite realizar en línea casi todos los trámites bancarios por los que antes debíamos desplazarnos. Esto ha significado un considerable ahorro de tiempo, esfuerzo y recursos. Ante esta nueva realidad, surgen también amenazas, impulsadas principalmente por ciberdelincuentes que pretenden aprovecharse usuarios vulnerables o incautos. Una de las modalidades más frecuente y peligrosa es el phishing, que consiste en el robo de identidad y credenciales para acceder a cuentas privadas y realizar transacciones de manera remota.
Las finanzas son una parte fundamental de nuestro día a día, por el alcance y gran incidencia que tienen en nuestro estilo de vida; por lo tanto, siempre tratamos de implementar herramientas para que nuestro dinero esté seguro.
En la actualidad, los ataques por correo electrónico se han convertido en la táctica por excelencia usada por los ciberdelincuentes. Se conoce como “phishing” al intento de obtener información personal a través de correos electrónicos mediante mensajería engañosa, generalmente con fines fraudulentos.
Cuando se trata del manejo inteligente de las finanzas, siempre viene bien la búsqueda de alternativas para la reducción de nuestros gastos fijos. Los alimentos y bebidas pertenecen al grupo de productos cuyo margen para recortar es limitado. Pero no todo está perdido.
Si eres emprendedor o gran parte de tu ingreso depende de comisiones por ventas, es posible que te preguntes cómo hacer un presupuesto cuando tus entradas varían tanto entre un mes y otro. La buena noticia es que sí, es posible hacer esta planificación teniendo ingresos variables, aunque también es cierto que hay que tomar medidas de protección extraordinarias.
Por su naturaleza, el sector financiero es propenso a despertar el interés de delincuentes que buscan generar ganancias a costa de cualquier vulnerabilidad. El riesgo de fraude es real y, aunque las instituciones financieras tienen la responsabilidad de proveer un clima seguro para la interacción con sus clientes, no es menos cierto que los usuarios también deben asumir un rol activo en la protección de sus productos, información y patrimonio.
Para cuidar nuestras finanzas es importante distinguir entre la necesidad y el deseo. A partir de esto, podremos priorizar lo que realmente es importante. Esto no implica que dejamos a un lado nuestros deseos y sueños, sino que tracemos con prudencia la ruta para conseguirlos.
Las tarjetas de crédito son productos que facilitan el manejo de tus finanzas. No solo te permiten financiar consumos sin intereses por un plazo de hasta 50 días, sino que también ofrecen ventajas en términos de seguridad y creación de un buen historial crediticio.
La Superintendencia de Bancos (SB) te ofrece gratuitamente el servicio de consulta crediticia, a través del cual tienes acceso a los registros que describen tu comportamiento con los productos de deuda.
Si eres un usuario financiero o estás a punto de adquirir alguno de los productos o servicios ofrecidos por las entidades de intermediación financiera, lo ideal es que conozcas la naturaleza de estas. Esto te permitirá establecer desde el inicio una relación que sea beneficiosa para tus finanzas personales o, si es el caso, corregir cualquier comportamiento que pudiera afectar la salud de tu bolsillo.