Tarjeta de crédito: evita que se convierta en una fiera

Tarjeta de crédito: evita que se convierta en una fiera

La tarjeta de crédito es un medio de pago que te permite realizar consumos de bienes y servicios a nivel nacional e internacional. Funciona de forma similar al papel moneda, de ahí que también se le conozca como “dinero plástico”. 

Además de la versatilidad y seguridad asociadas a prescindir del efectivo, una de sus características esenciales es que te permite utilizar un dinero del que todavía no dispones. Como su nombre lo indica, este medio de pago te ofrece un balance determinado a modo de crédito. 

Dada su naturaleza, este instrumento puede ser el camino más corto al territorio del sobreendeudamiento o, por el contrario, un aliado eficaz para facilitar tus procesos de pagos y la creación de un buen historial crediticio. La diferencia está en el uso que le des. 

Los problemas surgen cuando consumes en exceso y dejas de pagar a tiempo el monto total adeudado. Entonces el producto empieza a generar cargos e intereses, haciendo que la deuda aumente a mayor velocidad. En este punto posiblemente has perdido el control de tu tarjeta y costaría gran empeño y sacrificio volver a domarla. 

¿El mejor consejo? Evita llegar a ese estado siguiendo las recomendaciones que te ofrecemos más abajo. 

Esta semana continuamos con nuestra serie “antes de que firmes” y te animamos a que aproveches estos consejos y mejores el uso que das a tu tarjeta. 

Antes de que la tarjeta se convierta en un problema, considera los consiguientes consejos.

  • Haz un presupuesto de ingresos y gastos, y cíñete a él. Recuerda que consumir por encima de tus posibilidades crea las condiciones perfectas para caer en estado de sobreendeudamiento mediante la tarjeta de crédito.
  • Evita concebir la tarjeta de crédito como único respaldo ante emergencias. Lo ideal es que dispongas de ahorros para tales fines.
  • Si las compras te tientan demasiado, procura que tu balance disponible sea una fracción reducida de tus ingresos, de modo que la tarjeta de crédito no comprometa demasiado tu bolsillo.
  • Identifica claramente y de antemano los consumos que pagarás cada mes con tu tarjeta, de forma que detectes con facilidad cualquier patrón al que haya que prestar atención y aplicar las correcciones de lugar.
  • Conoce los cargos asociados al producto y el hecho que los genera. Que no te sorprenda verlos en tu estado de cuenta.
  • Acepta pocas tarjetas, las suficientes para que recuerdes sus fechas de corte, pago, balances... La gestión de tus tarjetas no debe resultarte complicada.
  • Paga a tiempo. Evita que se generen intereses y los cargos por sobregiro.
  • Simplifica la forma en que pagas: usar las herramientas de pago virtual que las entidades ponen a tu disposición, como banca en línea y aplicaciones te facilitará la tarea de mantenerte al día.
  • Con el fin cuidar el score de crédito, se recomienda no consumir el monto total disponible (idealmente, no más del 50%).
  • Revisa detalladamente tus estados de cuenta. Si identificas un consumo que no reconoces o una variación que no solicitaste en tu límite de crédito, contacta a tu entidad.
  • Mantén tus datos actualizados en la entidad, eso permitirá que te contacten para prevención de fraudes en caso de que se genere alguna alerta.

En caso de que las cosas ya estén fuera de control, lo recomendable es que pagues el total adeudado y replantees el uso que das a tu plástico. Para lograr ese pago total, considera utilizar algún ingreso extraordinario, pedir ayuda a un allegado o solicitar un préstamo de consolidación a tu entidad financiera, la cual realizará un proceso de evaluación de tu perfil para determinar si te lo otorga o no.

En última instancia, si tu relación con el dinero plástico sigue siendo “complicada”, corta por lo sano: cancela el producto. En estas circunstancias las tarjetas de débito pueden ser una excelente opción.

Descarga nuestra Guía básica para el buen uso de la tarjeta de crédito, que te ofrecerá herramientas para que uses tu tarjeta como un superusuario.