Una alcancia en forma de cerdo

Un plan listo para casos de emergencia

A todos nos ha pasado que, el día menos indicado, el celular pega un salto mortal y queda con la pantalla inservible, o se nos presenta una enfermedad en el mes en el que más gastos tenemos. Son imprevistos que necesitan atención lo antes posible y, con frecuencia, nos hacen correr a buscar dinero prestado para atenderlos. Lo cierto es que no podemos impedir que ocurran, pero sí podemos evitar que causen pánico en nuestro bolsillo.

 El mejor plan de prevención es separar un “Fondo de emergencia”, que no es más que un ahorro que nos permite estar preparados para hacer frente a las situaciones imprevistas. Hay que destacar que este dinero solo debe tocarse si se presenta un caso de real emergencia, no nos dejemos llevar de deseos que sí pueden esperar o por tentaciones repentinas.

Contar con esta reserva te aportará paz mental, reduciendo la ansiedad que provoca la ausencia de un plan. Estar cubierto con este colchón debe ser tu primer paso al planificar tus finanzas e iniciar tus ahorros. Te servirá de protección ante deudas innecesarias, que cuando son tomadas bajo presión pueden implicar costos más altos.

¿Cuánto ahorrar en mi fondo de emergencia?

Depende de tus posibilidades. Los expertos recomiendan que debes guardar lo suficiente como para poder costear tus gastos mensuales fijos de 3 a 6 meses, por si se presenta como imprevisto la pérdida de tu empleo. Es decir que si tus gastos fijos mensuales son de RD$20,000, el monto aconsejado para tu fondo de emergencia sería de RD$60,000, como mínimo.

Si sientes que esta meta es difícil de alcanzar, no te desanimes, puedes alcanzarla en varios pasos. Tu fondo puede empezar pequeño con el monto que tengas disponible. Requiere de disciplina continuar aportando a este bolsillo para que cuentes con esta línea de defensa para tu plan financiero.

Luego de tener ese monto de protección, estás listo para prepararte para otras metas de ahorro a mediano y largo plazo, como unas vacaciones o la compra de eso que deseas.

¿Por dónde empiezo?

Puedes iniciar aprovechando un ingreso extraordinario que recibas por algún trabajo extra, un sueldo adicional o un regalo que has recibido para iniciar tu plan de ahorro.

No te limites a ese primer aporte. Refuerza ese fondo hasta contar con un monto suficiente. Puede ayudarte contar con la opción de programación automatizada desde tu mismo banco. Sería buena idea abrir una cuenta secundaria a la que depositarás parte de tu ingreso de forma automática mes a mes. Tú eliges el monto y la frecuencia que aportarás hasta lograr la meta que te has fijado. Tan solo debes asegurarte de contar con fondo suficiente en tu cuenta principal para que puedan realizarse los débitos programados.

¿Dónde guardo mi “clavo”?

Dejar el monto en efectivo puede ser la opción más riesgosa, pues primero está muy asequible y se te presentará la opción de gastarlo en algo no necesario y, luego, corres el riesgo de pérdida o robo. Una opción segura es guardarlo en tu entidad financiera. Puede ser en un instrumento como una cuenta de alto rendimiento o un certificado a plazo fijo , que te permite tener el dinero menos a la mano, pero te da la posibilidad de acceder a él si se presenta la necesidad.

¿Y si tengo que usar el monto ahorrado?

No tengas temor si llega el momento de gastar tu ahorro de emergencia. Nos tocara trabajar y continuar aportando para construirlo de nuevo. Adquirir la disciplina y la práctica del ahorro a lo largo del tiempo hace la tarea mucho más fácil, así que lo importante es iniciar hoy mismo.