Como usuarios y usuarias de los productos y servicios financieros, es nuestro deber proteger la integridad y mantener la seguridad de nuestro patrimonio. Esto puede suponer un reto, en la medida que el dinero deja de ser tangible y nos vamos adaptando a la digitalización de nuestro entorno. Es por ello, que resulta tan importante mantener un contacto frecuente con nuestra entidad financiera y así poder estar al tanto de cualquier novedad que impacte nuestros productos y servicios financieros.
La contratación de cualquier crédito conlleva ciertos riesgos que las entidades de intermediación financiera y sus clientes suelen mitigar con la contratación de una póliza de seguro que ofrezca cobertura ante situaciones de impago u otras eventualidades que te comentamos en este artículo.
A la hora de establecer cualquier tipo de relación con una entidad financiera es imprescindible que tengas conocimiento de lo que plantea el “Reglamento de Protección al Usuario de los Servicios Financieros” sobre lo que puedes exigir y las responsabilidades que debes cumplir.
Los expertos de la conducta lo recomiendan: hay que aprender a decir que NO. Se trata de un hábito saludable que no solo puede traerte grandes beneficios en tus relaciones personales, sino también con tu banco o entidad financiera.