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Un reclamo recurrente de los usuarios financieros es que su entidad bancaria ha realizado cobros o deducciones sin su conocimiento o autorización expresa.

 En ocasiones se trata de una situación que puede solucionarse fácilmente, si cuentas con evidencia contundente que sustente tu reclamo. Pero, si careces de la debida documentación, el camino para reclamar tus derechos se puede tornar un poco más espinoso.

Por eso, para evitarte situaciones incómodas que afecten tu bolsillo e historial de crédito, lo ideal es que cuentes con tu propio registro financiero digital o archivo personal donde almacenes todos los documentos de valor financiero.

¿Qué debes incluir en este archivo? Cartas de saldo, comprobantes de pagos, facturas con garantías, certificados a plazo, contratos de productos financieros, estados de cuenta de tarjetas, títulos de propiedad, etc.

Tu archivo digital te servirá de consulta personal en caso de que desees confirmar informaciones clave, de manera que tengas constancia de tus principales movimientos financieros. También puedes incorporar a esta base tus documentos de identidad, como cédula y pasaporte.

Se trata de una tarea que, si bien no es tan divertida, te ayudará a convertirte en un usuario empoderado y responsable.

El hecho de que sea digital te brinda la ventaja de que puedes tener toda la documentación a mano, donde quiera que estés, reduciendo el riesgo de extraviar algún documento que luego puedas necesitar. Esto no significa que puedas prescindir completamente del papel, principalmente en los casos de los certificados financieros, títulos de propiedad y documentos de identidad, pero puede simplificar su organización y gestión, y el seguimiento en caso de que aplique.

Así que, si quieres evitarte sobresaltos en tu relación con las entidades financieras (y en cualquier otro ámbito), aplica la sabiduría popular en el sentido de que más vale prevenir que lamentar situaciones incómodas.

Manos a la obra

Si nunca te habías planteado crear un recurso de este tipo y no tienes idea de por dónde empezar, no te abrumes. En este punto dar el primer paso es mucho más importante que elaborar un sistema demasiado sofisticado. Así que toma la iniciativa y no te enfoques demasiado en los detalles.

A la hora de digitalizar tus documentos en papel solo requerirás un celular con cámara. Y, en caso de que quieras conservar los archivos con un acabado más profesional, existen aplicaciones gratuitas que permiten guardar fotografía de documentos con calidad de escáner.

¿Dónde almacenar los archivos? Puedes hacerlo en tu computadora personal, preferiblemente en una carpeta protegida con contraseña. También, en tu correo electrónico (muchos ofrecen almacenamiento gratuito en la nube) o servicios de almacenamiento en la nube de pago.

Ojo: Ten en cuenta que el archivo digital no reemplaza del todo al de documentos físicos, sino que lo complementa y te permite te facilita tenerlos al alcance y protegidos ante perdidas o deterioro físico.

En caso de que requieras información sobre el proceso de reclamación, te invitamos a esta lectura recomendada

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Archivo digital financiero: qué es y por qué deberías tenerlo