Pasillo de tarjetas de crédito

Tarjetas de crédito: ¿por cuál me decido?

La tarjeta de crédito es ese instrumento que te permite acceso rápido a dinero facilitado por tu entidad financiera y que debes devolver en un plazo determinado. 

Dependiendo de cómo la manejes, puede suponer un riesgo significativo o una clara oportunidad para tus finanzas. Un riesgo porque no deja de ser un canal de endeudamiento y, si no tienes control de él, puede conducirte a una situación de estrés. Pero en el otro extremo están sus ventajas: la posibilidad de hacer pagos de manera remota, de hacerlos sin necesidad de cargar con efectivo, la oportunidad de contar con un préstamo que puede ser libre de intereses (ojo, solo si empleas las mejores prácticas) y la de construir un historial crediticio.

Una vez estés listo/a para asumir este compromiso, toca elegir dentro de la amplia gama de opciones que tiene el mercado. ¿Qué debes considerar?  Aquí citamos algunos criterios. También serán útiles si ya tienes varios plásticos y quieres despojarte de algunos de ellos.

Tasa de interés

La tasa de interés de tu tarjeta es un porcentaje del balance consumido a la fecha de corte que el banco te cobrará por prestarte el dinero. Pero, ventajosamente, este cargo solo se hace efectivo cuando dejas de pagar el monto correspondiente en el periodo acordado. Es decir, que si saldas la totalidad de tu balance antes de la fecha límite de pago, no generas costos por este concepto.

En general, no se recomienda que utilices tu tarjeta de crédito como instrumento de deuda a largo plazo, pues sus intereses pueden ser hasta tres veces superiores a los de un préstamo regular de consumo. Por ejemplo, si la tasa de interés de un préstamo de consumo es de 18% anual (1.5% mensual), la de una tarjeta puede ascender a 60% anual (5% mensual).

Si, en una circunstancia excepcional, tu tarjeta llegara a generar intereses, ojalá que estén en la gama de las tasas más bajas del mercado. También debes cerciorarte de conocer con precisión cuál es esa tasa y cómo se aplica el cálculo.

Como medida de prevención, evita un límite de consumo demasiado alto con respecto a tu capacidad de pago, así disminuirás los riesgos a desequilibrios y dificultades para su posterior saldo.

Comisiones y otros cargos adicionales

Otro aspecto importante a la hora de decidirte por una tarjeta de crédito lo conforman sus costos adicionales obligatorios, es decir, esos cargos extra a tus consumos que asumes a la hora de aceptar este medio de pago.

Lo ideal es que consultes los tarifarios de las entidades de intermediación para que tengas conciencia plena del precio de los seguros de protección ante pérdida, cargos por emisión renovación, penalidad por mora, por sobregiro o cargos por retiros en cajeros automáticos.

Las tarjetas de crédito pueden pertenecer a gamas básicas o exclusivas. Típicamente los primeros tiene menores costos fijos que los segundos.

Beneficios de los programas de lealtad

Así como generan costos, las tarjetas de crédito también ofrecen incentivos o recompensas por uso o fidelidad que pueden serte de provecho si el plan se ajusta a tus intereses o perfil de usuario.

Entre los estímulos más genéricos están los puntos consumibles (con frecuencia equivalen a un peso por punto) y los descuentos en supermercados, gasolineras, farmacias, tiendas de ropa, peluquería, entre otros establecimientos. En ocasiones solo tienen vigencia durante un período específico o una temporada de promoción, sirviendo como descuentos o devolución de una parte de lo consumido.

Si lo tuyo son los viajes, talvez te convenga una tarjeta de crédito que genere millas para la compra de pasajes aéreos.

En los productos más exclusivos los beneficios pueden contemplar la entrada preferencial a eventos deportivos y artísticos y hasta protección de compra. También, debes considerar las opciones con mayores medidas de seguridad y previsión de fraude.

La entidad financiera

Al elegir una tarjeta de crédito también se selecciona, inevitablemente, una entidad financiera. Si ya tienes otros productos, como cuentas de ahorro o certificados financieros, puede ser práctico que solicites el plástico en el mismo banco que utilizas. 

Además, ya conoces a esa entidad y posiblemente (ojalá que así sea) tienes un vínculo establecido con tu oficial de cuentas.

Por supuesto, esta recomendación es válida siempre y cuando estés conforme con los servicios que recibes de ese intermediario. En este post puedes ver algunos de los criterios que te ayudarán a evaluar la idoneidad de tu banco.

Términos que debes dominar para hacer mejor uso de tu tarjeta:

  • Estado de cuenta: Documento que el banco debe remitir a cada tarjetahabiente, con el detalle de las transacciones efectuadas en el período de un mes, tomando como referencia la fecha de corte. Es importante revisar bien cada estado de cuenta y conciliarlo con los consumos realizados en el mes.
  • Fecha de corte: Fecha límite programada para realizar la facturación o cierre de los consumos, cargos y pagos del mes, presentados en el estado de cuenta.
  • Fecha límite de pago: Último día que tiene el tarjetahabiente para realizar el pago total de la suma adeudada a la fecha de corte, sin que se le apliquen los intereses por financiamiento.
  • Límite de crédito: Monto máximo de crédito en moneda nacional y/o extranjera, que la entidad otorga al tarjetahabiente, del cual éste puede disponer para consumir o efectuar avances de efectivo. Es recomendable manejar un límite de crédito en tus tarjetas que no exceda tus ingresos para que puedas cubrir tus consumos sin sobrepasarte.