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El presupuesto es la proyección de los ingresos y gastos para un periodo esperado, habitualmente un mes o un año. Se trata de una herramienta clave para unas finanzas sanas y en orden. Nadie discute sus virtudes, pero la verdad es que, en el ámbito personal, su implementación puede resultarnos difícil, llegando incluso a parecernos una misión imposible.

Esto se debe a que seguir un presupuesto implica un alto nivel de disciplina y un conocimiento profundo y realista de nuestras posibilidades financieras. Tener en cuenta los siguientes aspectos te ayudará a diseñar un presupuesto funcional para el cumplimiento de tus metas.

¿Cuáles son tus ingresos?

Muchos tienen este dato a mano, pero también hay quienes registran ingresos muy irregulares.  Si es tu caso, deberás hacer un ejercicio de estimación o proyección, partiendo de lo que has ingresado en el pasado y considerando la estacionalidad, es decir, si periódicamente se presentan temporadas altas o bajas.

¿En qué gastas?

Generalmente resulta fácil saber a cuánto ascienden nuestros ingresos, pero a veces nos cuesta saber a dónde se nos va el dinero. Por eso es clave que le des seguimiento a todos tus gastos e ir registrándolos antes de sentarte a elaborar el presupuesto. Cuando tengas tus gastos documentados y dimensionados, tocará otorgarles un nivel de prioridad y, si fuera necesario, decidir dónde hacer recortes para evitar incurrir en déficit. 

¿En qué quieres gastar?

Lo ideal es que elabores tu presupuesto a partir de objetivos claros. Por ejemplo, pagar deudas, incrementar el ahorro, asumir más responsabilidades en el hogar, apoyar una causa social, etc. Esto te permitirá hacer un presupuesto acorde con tus intereses y necesidades.

¿Cuáles son tus sueños?

Un presupuesto bien elaborado refleja nuestras prioridades inmediatas, pero también nuestros sueños. Así como lo lees: los sueños deben estar presupuestados. ¿Quieres hacer estudios especializados, viajar, tener un auto nuevo, adquirir tu propia vivienda? El presupuesto debe incorporar el plan de ahorro para el cumplimiento de tus aspiraciones a corto, mediano y largo plazo. De lo contrario, la posibilidad de que alcances esas metas o lo hagas en el tiempo deseado serán menores.

¿Cuáles son tus riesgos?

Tener un presupuesto no te blinda de amenazas. Es importante que analices cuáles son las situaciones que pudieran surgir, a corto y mediano plazo, que pueden comprometer el cumplimiento exitoso del presupuesto, ya sea por su potencial para reducir los ingresos o para aumentar los gastos. En la medida de lo posible, estos riesgos deben ser cubiertos con un fondo de emergencias, que es un ahorro especial para estos fines. Identificarlos también te ayudará a tener expectativas más realistas sobre tus finanzas y a prevenir frustraciones en caso de que algún imprevisto se materialice.

 

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