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Si has conseguido tu primer empleo, siéntete orgulloso de ti mismo. Ahora que empiezas a contar con un salario fijo se te abren las puertas para alcanzar tus metas y la posibilidad de trazar tu propio camino. 

A pesar de las oportunidades que ofrece el mundo laboral, esta nueva etapa también te expone a espacios de consumo a los que, probablemente, tenías acceso limitado. Por eso es importante que aprendas a manejarte financieramente desde este preciso momento. Y, en caso de que este no sea tu primer trabajo, no hay tiempo qué perder para empezar a administrar correctamente tus recursos.

Tu primera meta debería ser entender la importancia de administrar bien tus ingresos, de manera que sirvan para tu bienestar financiero en lugar de traerte posteriores dolores de cabeza. Mientras más orden tengas en tu bolsillo y te eduques activamente para sacar a tu dinero el mayor provecho, se aumentan las posibilidades de tener un futuro estable. Depende de ti, elige bien.

Además, es importante que otros temas financieros más allá de los productos bancarios, como la localización de la cuenta de capitalización individual, los seguros a tu favor, como de salud o vida.

Crea un presupuesto

El primer paso que debes dar como joven empoderado de sus finanzas es la elaboración de un presupuesto personal. Sí, bienvenido a la adultez. Es el momento de asumir tus gastos personales y salir de la sombrilla de tus padres.

¿Cómo se hace un presupuesto? Suma tus ingresos netos (el saldo disponible luego de descontar los aportes de ley, como seguro de salud, fondos de pensiones, impuestos sobre la renta, entre otros) y resta tus gastos al total.

Algunos ejemplos de gasto pueden ser servicios de telecomunicaciones, compromisos en el hogar, salidas de ocio, pagos de universidad (si aplica), etc.

Luego de que hayas identificado tus ingresos y gastos, te aconsejamos:

1. Separa los ahorros primero. Aunque no lo hayas hecho desde muy joven, siempre tienes oportunidad para adoptar el hábito del ahorro. Nunca es demasiado tarde para prepararte para el futuro.

Abre una cuenta de ahorros para tales fines diferente a tu cuenta de nómina. Investiga y evalúa las opciones ofrecidas por las distintas entidades del mercado para que elijas la que mejor se adapte a tus gustos y necesidades. Si mantienes tus recursos en la cuenta de nómina, corres un alto riesgo de gastarlo. Lo ideal es que esta cuenta no esté vinculada a una tarjeta de débito para desincentivar el gasto. Y que reciba transferencias automáticas uno o dos días después las fechas de pago de tu pago nómina. 

Puedes aprender un poco más sobre el tema en nuestro artículo Un plan listo para casos de emergencia.

2. Distingue las necesidades de los deseos. Debes determinar lo que en verdad te hace falta versus lo que deseas. La vestimenta, por ejemplo, ahora que inicias una vida laboral es una parte importante, sin embargo, puede golpear tu bolsillo. Así que con la ayuda de tu presupuesto mensual (que puede ser modificado mes tras mes, dependiendo de las eventualidades que vayan surgiendo, cuidando mantener la partida de ahorros), planifícate para la compra de ropa, zapatos o carteras.

3. Establece metas. Lo importante de las metas es que sean medibles, es decir, que se cumplan en un determinado plazo. ¿Qué quieres lograr a corto, mediano y largo plazo? ¿Viajes, primer automóvil, maestría en el exterior? Escríbelas, y pon a trabajar tu presupuesto basado en esas metas que quieres lograr. Los artículos ¿Preparándote para comprar tu primer vehículo? y ¿Estudiar en el extranjero? Prepárate con tiempo, podrán serte de ayuda.

4. ¿Te ofrecen tu primera tarjeta de crédito? ¡Felicidades! Una vez que las entidades financieras observen que tienes ingresos estables, es probable que ofrecerán una tarjeta de crédito. Edúcate y, si no te sientes cómodo, no tienes que aceptarla.

Si quieres iniciarte en el uso del crédito plástico y aprovechar sus beneficios (como la construcción de tu historial de crédito), necesitas considerar ciertos aspectos.

• Educarte sobre este instrumento financiero, conociendo qué son intereses, comisiones, fecha de corte, fecha de pago, monto límite, sobregiro. Si te preguntas “¿con qué se come eso?”, es una alerta de que no estás listo para aceptar tu primera tarjeta de crédito.

• Lo ideal es que ya sepas manejarte dentro de los límites de tu presupuesto.

• El dinero de esa tarjeta de crédito no es un sueldo extra, ni es un ingreso adicional para tu presupuesto. Es un dinero que tomas prestado al banco y que deberás pagar en su totalidad antes de la fecha establecida. De lo contrario, te generará los intereses.

• Aunque el banco te llame, pon de tu parte e investiga primero los diferentes productos que hay en el mercado. Hay muchas entidades que tienen productos destinados a jóvenes con beneficios muy interesantes como cupones, descuentos en compras en línea, entre otros. Al ser tu primera tarjeta de crédito, es muy probable que inicies con un límite de crédito muy por debajo de tus ingresos. Tómalo como una prueba, si en lo poco te manejas bien, en lo mucho lo lograrás también. Otros recursos que te pueden ayudar a manejarte mejor con tu tarjeta de crédito son Tarjeta de crédito: evita que se convierta en una fiera y Tienes derecho a decir que NO.

Al preocuparte por la administración de los ingresos de tu primer trabajo, ya elegiste el buen camino. Mantén la disciplina y edúcate financieramente. Te aseguramos que verás los frutos.

Recuerda que un buen historial crediticio te permitirá acceder a mejores oportunidades con entidades financieras reguladas por la Superintendencia de Bancos. Si tienes alguna pregunta o inquietud, puedes contar con nosotros.

Estamos para escucharte, orientarte y respaldarte.

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¿Tu primer empleo? Empieza administrando tus ingresos con buen pie