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Semana Santa. Además de una celebración espiritual, se ha vuelto una oportunidad de escape para los citadinos que ansían destinos de sol y agua. ¿Eres de estos últimos? Antes de emocionarte y acelerar los planes para el asueto, recuerda que suele implicar cargas adicionales para tu bolsillo, con el potencial para desequilibrar tus finanzas.

Por eso conviene equilibrar el espíritu de sol y agua con tu situación financiera. Queremos motivarte a que, si realizarás actividades que impliquen gastos importantes, las identifiques claramente y conozcas el origen de los recursos que dispondrás para esos fines.

Este ejercicio es útil en cualquier contexto, pero cobra relevancia ahora, en medio de una pandemia con amplias implicaciones para tu salud física, emocional y financiera.

Hay algunas preguntas aburridas, pero importantes, que recomendamos responder antes de decidir la agenda del asueto.

¿Está presupuestado?

Lo ideal es que la Semana Santa no se convierta en un golpe financiero. Tampoco es un imprevisto, pues llega todos los años en la misma época. La receta infalible para conseguirlo es poniendo la celebración en tu presupuesto y siguiéndolo rigurosamente. Así sabrás de cuánto disponer para la ocasión y de cuál partida de ahorro proviene.

En cualquier caso, ten en cuenta que lo normal es que termines gastando más de lo que proyectas inicialmente. Es algo a considerar a la hora de hacer la planificación.

¿Tienes ahorro para ello?

Quizás no llegaste a la formalidad de presupuestar los planes de Semana Santa, pero tienes algunos ahorros. Si es el caso, asegúrate de NO cometer el error de gastar tu fondo de emergencias. Esto podría comprometer tu capacidad financiera para afrontar situaciones de mayor gravedad o urgencia. 

También considera los demás gastos que prevés a mediano plazo y prioriza los proyectos que sean más valiosos para ti. Eventualmente podrías tener que decidir, por ejemplo, entre un viaje durante el próximo feriado y el que programaste para el fin de año.

¿Necesitarías un préstamo?

Ni de tu hermana, ni de tu padre, ni del banco, ni del prestamista del trabajo. Generalmente es MALA idea endeudarse para vacacionar, y más en un contexto de incertidumbre económica como el que nos toca.

Además de gastar recursos de los que no dispones, arriesgándote a una situación de estrés financiero, estarías pagando intereses por hacerlo.

También es preciso ser cuidadosos al aprovechar ofertas de temporada asociadas a tus productos financieros. Si compras un paquete de vacaciones con una tarjeta de crédito que tiene ofertas, revisa cuidadosamente las condiciones de la promoción, como el tope de la devolución que recibirás o si es válida solo para consumos en días específicos. También pregúntate si esta u otra opción similar puede poner en peligro tu capacidad de pago futura.

¿Hay una alternativa menos costosa?

Si no tienes el músculo financiero para hacer gastos elevados durante este asueto, identifica opciones que comprometan menos tu bolsillo. No será difícil hallarlas por estos días en que el “Quédate en casa” adquiere la categoría de responsabilidad.

Después de todo la situación sanitaria del momento se impone, determinando la forma en que vivimos tanto lo cotidiano como lo eventual.

Los pasatiempos en el hogar pueden ser igual de satisfactorios que cualquier escapada -y menos costosos- sobre todo en compañía de seres queridos. Puedes recurrir a los juegos de mesa, dinámicas familiares, plataformas de streaming o, simplemente, retoma ese pasatiempo que tanto te gusta.

Siempre quedará la opción de darse una tregua y enfocarse en empezar a planificar un 2022 que desde ya promete un escenario de mayores libertades.

Algunas medidas de seguridad

Finalmente, si decides pasar esos días fuera de la ciudad, toma las medidas de seguridad pertinentes. Así evitarás cualquier golpe para tu bolsillo que sea prevenible.

En este aspecto te recomendamos:

Dar seguimiento a notificaciones en tiempo real de las transacciones realizadas con tus productos financieros.

Notificar a tu entidad financiera si viajarás fuera del país, de manera que habilite el uso de tus tarjetas en la ciudad de destino.

Toma las previsiones de lugar para garantizar que tu vivienda permanecerá segura. Por ejemplo, cierra bien las puertas y ventanas, así como los canales de transmisión de gas propano y/o electricidad.

En caso de que vayas a conducir, asegúrate de que el vehículo se encuentre en condiciones óptimas. 

Por último, pero no menos importante, sigue las instrucciones de las autoridades sanitarias para que evites una exposición temeraria al coronavirus. En ese sentido, cerciórate de que el sitio donde pasarás esos días se apegue a las medidas de higiene y prevención requeridas.

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¿Con las pilas puestas para Semana Santa?