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Cuando llegan los momentos de escasez, de crisis o sencillamente situaciones no previstas que afectan negativamente sus negocios, las grandes empresas suelen reducir gastos de forma inmediata, especialmente aquellos no productivos o dispensables. Luego, o quizás de manera paralela, se concentran en mantener o aumentar sus ingresos. Ese es el caso de empresas, pero ¿qué podemos hacer cuando nuestras finanzas se tambalean, sobre todo en un contexto de pandemia?

Desde mi punto de vista, salvando las distancias entre una empresa y una persona, deberíamos hacer lo mismo: recortar gastos y buscar la forma de aumentar los ingresos.

Puedes identificar qué gastos reducir mediante la revisión detallada de tu presupuesto personal. Si eres de aquellos que no tienen uno, basta con hacer una lista de tus gastos y eliminar o posponer los menos necesarios. Es decir, suprime los que a todas luces no son necesarios y, más bien, representan un desperdicio de dinero, tales como los juegos de azar.

Además, se deben disminuir las partidas destinadas para los compromisos ineludibles, identificando alternativas de productos y servicios más baratas. Una opción puede ser el uso de marcas genéricas o blancas que no comprometan la calidad.

Y, finalmente, el plan de recuperación financiera debe incluir la posposición de los gastos que no son extremadamente necesarios. Sin lugar a dudas nos merecemos esos gustos, pero quizás no en este momento. El mejor ejemplo son las vacaciones. ¿Podemos sobrevivir sin ellas este año? Sí.

Aunque es cierto que necesitamos y nos merecemos unas buenas vacaciones, no es menos cierto que en estos momentos hay gastos más prioritarios. Por ello, endeudarnos con ese objetivo no necesariamente sea una buena idea. Lo ideal es planificarlas.

El saneamiento de nuestras finanzas no solo tiene que aplicar medidas desde la perspectiva del gasto. También debemos considerar incrementar nuestros ingresos mediante la implementación de un plan B (actividad extra para generar ingresos). Puede que la identificación de otras fuentes de ingresos requiera de un esfuerzo considerable, pero hay que asumir con responsabilidad hacer la tarea que nos corresponde.

Cada caso y cada realidad es diferente. Sin embargo, aquí les tengo un par de estrategias, a modo de ejemplo, que pueden dar resultados a corto plazo:

• Refinanciar préstamos o consolidar deudas (negociar la reducción de los intereses pagados mensualmente). Refinanciar préstamos podría ser una buena idea si se desea reducir el peso de las cuotas sobre los ingresos mensuales, aunque no necesariamente reducirá los intereses a pagar durante la vida del crédito.

Esta reducción de los pagos mensuales por concepto de préstamo puede darte un margen para cubrir otras rubros importantes y apremiantes del presupuesto.

Por su lado, la consolidación es especialmente importante cuando existen deudas de tarjetas de crédito o deudas informales con altos intereses y de las cuales no se puede prever una salida rápida. Es importante que, si consolidas deudas de tarjetas de crédito, trates por todos los medios de no volver a utilizarlas o al menos reducir los límites de crédito a niveles bajos, de forma que no volvamos a “reventarlas” y terminemos con la deuda de la consolidación y los nuevos balances por pagar.

• Revisar qué puedes vender de las cosas que ya no usas. NO es algo a lo que muchos estemos acostumbrados, pero no está de más hacer un inventario junto a tu pareja (si tienes) de esas cosas que les sobran.

Una vez hayas determinado los bienes con vocación para la venta, ponle un precio. Lo que uno no usa, otro lo anda buscando.

Hay muchas estrategias para salir del hoyo financiero. Estas que te acabo de compartir son solo ejemplos que ilustran la posibilidad de generar dinero, ya sea por reducción de gastos o por el aumento de los ingresos que, como ya sabemos, para este último caso también debemos tener en cuenta la posibilidad implementar un plan B.

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