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En términos personales, el crédito es un instrumento bastante útil para alcanzar objetivos en el corto y largo plazo. Se trata de recursos provistos por terceros con la promesa de ser devueltos con una ganancia o interés.

Existen bienes básicos cuya adquisición sin financiamiento resulta casi imposible para la mayoría de las familias debido su elevado precio. El mejor ejemplo es la vivienda: es indispensable, pero a la vez costosa.

De ahí que las deudas, por sí mismas, no sean buenas o malas, pero podemos usar estos adjetivos para clasificarlas según el efecto que tengan sobre tu bienestar.

Muchas se adquieren bajo condiciones bastante desventajosas o pueden acarrear efectos nocivos para tu bolsillo durante mucho tiempo, mientras otras constituyen una oportunidad para adquirir algo que no puedes costear en un 100% actualmente, pero está dentro de tus posibilidades a futuro.

Si bien las circunstancias particulares de tu bolsillo determinarán qué deuda es sensata y en qué momento, aquí te dejamos unas pistas que podrían servirte de principios generales para que identifiques a tiempo si es prudente iniciar un nuevo compromiso crediticio.

Indicios de que la deuda es mala:

-Si las condiciones (intereses, plazos, requisitos, garantías) son menos favorables que las del mercado.

-Si proviene de una fuente informal debes tener precaución, ya que suelen ser altamente costosas y con condiciones abusivas. Puede ser que, si tomas préstamos de familiares o amigos, acuerdes condiciones blandas, como ausencia de intereses o plazos cómodos, pero toma en cuenta el riesgo de lograr tener los términos claros por la ausencia de un contrato establecido. Al manejarte con fuentes informales no estás protegido por el Reglamento de protección al usuario de los productos y servicios financieros ante cualquier reclamo o inconveniente.

-Si los recursos serán utilizados para comprar productos y servicios que no están dentro de tus posibilidades de pago futuras. En ese caso el compromiso financiero terminará generándote preocupaciones y estrés, con posibilidad de afectar seriamente tu salud emocional y mental.

-Si accedes a la deuda en el momento inadecuado. Por ejemplo, si hay incertidumbre en el trabajo, evita endeudarte, aunque las condiciones del crédito sean ventajosas y tu salario actual te permita asumir la cuota con desahogo. Sobre todo, si tu préstamo será a largo plazo, procura estar en un momento financiero oportuno.

-Si tomas un préstamo para realizar una inversión de alto riesgo. Evita endeudarte con el fin de reinvertir esos recursos en cualquier “oportunidad” financiera al margen del sector regulado por el Estado. En ocasiones, las promesas de ganancias desproporcionadas pueden tentar hasta al inversionista más conservador. Lo ideal es que ignores esas “gangas”, pero si quieres tomar el riesgo, que sea con dinero que ya poseas.

Puede ser buena si…

A estas alturas, las nociones de deuda mala te habrán dado una pista de cuándo podemos considerarlas buenas. Podemos simplificar diciendo que son buenas si no cumplen con ningunas de las condiciones anteriores y/o si incluyen los siguientes aspectos:

-Si utilizarás esos recursos para aumentar tu productividad, como en maquinarias de trabajo, educación o cualquier otra herramienta que mejore tu capacidad de generar ingresos.

-Si utilizarás el crédito para comprar una casa o cualquier otro activo que mantenga o incremente su valor. Antes de tomar un préstamo hipotecario, debes determinar si te conveniente más comprar un inmueble en lugar de alquilarlo.

-Si te has asegurado de que el préstamo que estás evaluando tiene costos asociados que se ajustan a la realidad del mercado o particularmente competitivos.

-Si cuentas con la estabilidad suficiente como para deducir que a futuro generarás los ingresos suficientes para honrar tus compromisos de pago según lo previsto durante la vida del préstamo. 

Si estás decidido a acceder a un préstamo este artículo también puede interesarte: ¿Qué debo tomar en cuenta antes de firmar un préstamo? (prousuario.gob.do)

 

NOTA:

Independientemente del contexto en que te endeudes, lo cierto es que, en muchos casos, lo ideal es evitar hacerlo. Contar con un fondo para situaciones imprevistas será útil para lograrlo. En general, las urgencias explican que te ves en la necesidad de aceptar condiciones demasiado severas.

Debes tener en cuenta que el fondo de emergencia funcionará siempre y cuando sean recursos de fácil acceso, en instrumentos como cuentas de ahorro o certificados a plazo con redención anticipada.

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